‘Al Viento’: una muestra de lenguas de los pueblos del centro y del sur

Por Noelia Carrazana En Bariloche se inauguró recientemente la muestra “Al Viento. Lenguas de los territorios fuego patagónicos y pampeanos”, un proyecto que tiene como eje visibilizar la vitalidad de los pueblos indígenas y sus lenguas. Lejos de una mirada museificada, la exposición se presenta como un proceso vivo y es el resultado de un trabajo colaborativo entre comunidades y la Universidad Nacional de Río Negro, donde es docente la lingüista Marisa Malvestitti, especialista en el mapudungun, lengua mapuche, junto a investigadores y becarios/as de diversas universidades y de CONICET que conformaron el Grupo ALT (Archivos, Lenguas y Territorios). La muestra, en su carácter itinerante, se presentará en la Ciudad de Buenos Aires del 13 al 31 de octubre, en la planta baja y entrepiso del Anexo A de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación (Av. Rivadavia 1841, CABA), con entrada gratuita. La inauguración oficial, prevista para el martes 14 de octubre a las 17 hs. El germen del proyecto Malvestitti recuerda que la iniciativa se remonta a 2017, con el inicio del proyecto PICT “Tecnologías de papel”, orientado a trabajar con archivos escritos en lenguas patagónicas documentados entre 1860 y 1950. “Ese fue el germen de la muestra. Desde el principio la pensamos itinerante, que pudiera explicar los procesos de documentación histórica y al mismo tiempo dar cuenta de lo que hoy se hace por el mantenimiento y la revitalización de las lenguas en la región”, explica. La propuesta se fortaleció cuando el equipo fue seleccionado por la Dirección Nacional de Museos y la Smithsonian Institution (EE.UU.), en una convocatoria que eligió solo cinco proyectos del país para recibir asesoría técnica. En esta instancia la principal referente del equipo fue Sandra Murriello, integrante del CITECDE-UNRN y especialista en comunicación pública de la ciencia. “Ahí aprendimos mucho sobre cómo encarar una exposición pensada para todo público, que mostrara de manera sencilla procesos complejos y pusiera en discusión conceptos como la idea de extinción de las lenguas”, detalla Malvestitti. Contenidos interactivos El recorrido ofrece paneles, fotografías, objetos virtuales, videos, audios y materiales digitales accesibles mediante códigos QR. Quien visite la muestra puede escuchar el sonido de un kulxug o un koolo, explorar mapas interactivos o conocer piezas poco difundidas como el “arte rupestre móvil”: hachas talladas cuyos diseños también transmiten mensajes y marcas territoriales. “El prejuicio siempre fue pensar que los pueblos originarios eran ágrafos, que no tenían sistemas de comunicación. Con la muestra mostramos lo contrario: además de la oralidad, hubo múltiples formas de comunicación, desde la pintura rupestre hasta escritos de integrantes de los pueblos, a lo que se suman las nuevas producciones digitales actuales”, apunta la lingüista. Un trabajo colectivo y regional Para el diseño de Al viento, el Grupo ALT reunió a investigadores de la Universidad Nacional de Río Negro, el Museo de La Plata, la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de La Pampa, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, el CENPAT y también contó con colaboraciones de colegas del CiOP-CONICET y de la Universidad de Maule en Chile. “Es un grupo muy amplio y diverso, con especialistas en antropología y archivos, comunicación de la ciencia, etnomusicología y construcción de objetos digitales”, señala Malvestitti. Además, el proceso de construcción del guión incluyó consultas con equipos y personas que hoy trabajan en revitalización lingüística en diversas localidades patagónicas, Tierra del Fuego y Buenos Aires. Integra así referencias a “audios, videos, publicaciones, tapas de libros o materiales realizados por estos equipos y muchas veces compartidos en redes sociales. La idea es que la muestra también sea una ventana hacia esos espacios digitales donde también circulan hoy las lenguas”, subraya. Lenguas, territorios y derechos La Patagonia y la Pampa son los espacios históricos de expresión en diversas lenguas: mapuzungun, gününa yajüch, aonekko ‘a’ien, selk’nam, kawésqar, yagan, querandí, entre otras. Muchas veces se las consideró extinguidas, pero el último censo, la fuerza del movimiento indígena incorporó la pregunta sobre diversidad lingüística. Aunque el censo tiene subregistros importantes, la organización Tejido de Profesionales Indígenas considera que es una línea de base para la planificación de presupuestos estatales que contribuyan a reposicionar las lenguas minorizadas por el castellano. “Las lenguas no se pierden porque sí: hubo condiciones sociopolíticas que generaron su desplazamiento —prohibiciones, migraciones forzadas, pérdida de territorios—. Hoy hablamos de derechos lingüísticos de tercera generación, porque están íntimamente vinculados al derecho a vivir en un territorio y desarrollar en él prácticas sociales, espirituales y culturales”, sostiene Malvestitti. Desde esta perspectiva, los procesos de revitalización lingüística se entrelazan con las luchas territoriales. “Cuando una comunidad recupera territorio, también busca recuperar la lengua, porque es la que le permite sostener las prácticas espirituales y sociales que quiere ejercer allí”, explica. Jóvenes, escuelas y nuevas tecnologías La exposición está dirigida al público con interés en saber más sobre estos temas y se orienta también especialmente al ámbito educativo. “En general, en las escuelas se sabe poco sobre las lenguas que se hablaron y se hablan en la Patagonia. Nos interesa que niños, niñas y jóvenes puedan acercarse a este conocimiento y ver que no se trata de un pasado lejano, sino de procesos actuales”, dice la investigadora. En este punto, las nuevas tecnologías cumplen un papel clave. Códigos QR, mapas digitales y recursos audiovisuales permiten que las y los visitantes interactúen de manera atractiva con los contenidos. Para Malvestitti, también son herramientas valiosas en la revitalización lingüística: “Uno va leyendo consignas, aprendiendo palabras, escuchando audios y esas pequeñas incorporaciones van ampliando el repertorio lingüístico”. Además el equipo ha realizado en conjunto con estudiantes de las carreras de Letras de la UNRN una guía didáctica con actividades y lecturas que docentes de nivel medio y superior pueden trabajar contenidos en el aula. Todos los contenidos son de acceso libre en los enlaces https://www.archivosfuegopatagonicos.cenpat-conicet.gob.ar/exposicion-al-viento/ e https://www.iidypca.ar/comunicaci%C3%B3n-p%C3%BAblica-de-la-ciencia Un mensaje vivo La muestra busca, en definitiva, desarmar la idea de lenguas muertas y pueblos desaparecidos. “Las lenguas están vivas, los pueblos también. Y aun cuando se
LA ORALITURA (ELICURA CHIHUAILAF)

EL PUENTE ANCHO Y AZUL DE LA ORALITURA (primer avance)( Escribe Elicura Chihuailaf )http://www.elperiodista.cl/newtenberg/1657/article-62938.html Mis ex alumnos y alumnas de la Universidad en Temuko organizaron un concurso de poesía; me pidieron que oficiara de jurado y luego que presentara la edición -que ahora gestionan- de dichas creaciones. Más allá de la probable perfección o imperfección de los escritos presentados, les digo: a ustedes y a nosotros nos reúne la fe en la Palabra poética (y no me refiero sólo a los versos sino sobretodo a sus Sueños). El trabajo de la Palabra, como su totalidad en nuestra breve existencia, nunca concluye, siempre es perfectible, nos dicen. Lo que importa de verdad es el interés y la complicidad que demostraron tanto el joven impulsor del concurso como las jóvenes/los jóvenes participantes en él. Haber compartido tan hermoso gesto fue un regalo para mi espíritu; aire que me permitió constatar una vez más que en todo tiempo -y a pesar de la aparente pérdida del humanismo en el sistema actual de libremercado- la Palabra poética nos ayuda a persistir en el Azul de los Sueños, pues nos permite vislumbrar otra/s Palabra/s que siempre tímida/s, sencilla/s, resplandece/n en el misterio de la cima del Universo; la Palabra poética que nos ayuda a avanzar en el tan difícil arte de Escuchar. Lo ya dicho, escuchar la naturaleza y a los seres humanos que pasan o están a nuestro lado y aquellas/aquellos que viven en los libros y que nos hablan y nos enriquecen desde sus diversas visiones de mundo. Así, por ejemplo, el escritor ruso (maestro de la literatura universal) Máximo Gorki, en uno de sus ensayos -en el que transita el puente de la oralitura- nos habla de su vivencia con los libros: “Intoxicado por la novedad y el bienestar espiritual del mundo que los libros me habían revelado, al principio empecé a considerar los libros, más bellos, más interesantes y afines conmigo que lo que era la gente, y creo que me cegué un poco al considerar las realidades de la vida a través del prisma de los libros. Sin embargo, la vida, que es el más sabio y severo de los maestros, pronto me curó de esta deliciosa ceguera”. Pero, más tarde, no demediado sino dual, nos dice: “Amad los libros que son una fuente de conocimiento; sólo el conocimiento es sano y el conocimiento sólo puede haceros espiritualmente fuertes, honestos e inteligentes, capaces de abrigar sincero amor por los seres humanos, respeto por su labor y cálida admiración por los espléndidos frutos de su elevado e incesante esfuerzo. Cada cosa que el ser humano ha hecho, cada cosa aislada que existe, contiene alguna partícula del alma del ser humano. Esta alma pura y noble está contenida en la ciencia y en el arte en mayor medida que en ninguna otra cosa y habla con la más grande elocuencia y claridad a través del medio y la acción de los libros”. “(…) los libros son el espejo del espíritu humano y reflejan la angustia y el tormento de la creciente alma del hombre; la ciencia, es la poesía de la mente, y el arte, es la poesía del corazón”. El abuelo Cocom Pech, en la voz de su nieto Jorge -oralitor maya con quien el año noventa y cuatro, en Tlaxcala (México), compartí el incipiente concepto de oralitura- nos está diciendo: “El hombre que vive y no Sueña es un hombre muerto en vida. Más ¡ay de aquel que Sueña y no realiza sus Sueños! Acosado por las pesadillas acaba por sucumbir al insomnio de una realidad que no es suya. Realizando tus Sueños no serás esclavo de nadie, ni pretenderás someter a otros porque habrás probado los caminos de tu verdadera liberación. Recuerda siempre que, en el universo de la naturaleza, los Sueños se convierten en realidad. La lluvia es el Sueño del agua. El humo es el Sueño de fuego. El Azul del cielo es el Sueño eterno del aire”. LA ORALITURA (Segundo avance)( Escribe Elicura Chihuailaf ) Desde hace algunos años ya que intentaba atisbar alguna respuesta a reiterativas preguntas acerca del proceso escritural de los creadores indígenas, incluida -desde luego- mi propia escritura. Me detuve entonces a reflexionar. Me di cuenta que de tiempo en tiempo entraba en un Sueño en el que me quedaba para vivir mis días desde, y en, lo cotidiano y lo trascendente. Del diálogo entre mi espíritu y mi corazón (no siempre tan fluido ni transparente como quisiera) me iban habitando textos en la oralidad que aguardaban allí, en ese fogón, para ser escritos. Mientras tanto, para oír su música, me los decía en voz alta, o se los decía a mi madre, a mi padre, o a la tía María. Como mi referente más cercano estaba mi libro de poemas “De Sueños Azules y contrasueños”. Sólo de cuando en cuando algunas notas, como señales de su derrotero. En 1994, vista mi intermitente permanencia en mi comunidad llegó el momento en que esos Sueños me pidieron respirar también en la Tierra que Andamos. Me instalé entonces en la pieza de madera donde está aún el viejo escritorio que me regalaron mis padres; en casi dos meses estuvo conformado dicho libro. Ya estaba presente ante mí la posibilidad cierta de la publicación. La posibilidad de ir más allá de la conversación conmigo mismo y con mis hijas y con mis hijos, y las hijas y los hijos de ellas, de ellos; conversación que podía ser también una instancia de diálogo más amplio, en principio con la sociedad chilena. En 1995, en un Encuentro de Escritores Indígenas de América, en la ciudad de Tlaxcala (México), a mi hermano maya Jorge Cocom Pech le comenté de mis reflexiones y le manifesté mi necesidad de saber su opinión. Le dije que había llegado a la transitoria conclusión de que yo era un “oralitor”, porque me parecía que mi escritura transcurría al lado de la oralidad de mi gente, de mis mayores (en el respeto